Greguerías

El acordeonista hace a veces el gesto súbito y arrebatado de aquel a quien se le escapa una pila de libros.



En la cresta del gallo se está viendo la tijera del creador dándole los últimos cortes.



El camello tiene cara de cordero jorobado.



Las ranas se tiran al estanque como si se echasen al correo.



El caballo con la cabeza baja mientras pace parece estar leyendo el paisaje como un corto de vista



Lo que pone más rabiosa a la ballena es que la llamen cetáceo.



El camello está siempre apolillado.



Tener una mosca cogida en el hueco de la mano es como haber pillado cautivo un murmullo o un calambre.



A veces un beso no es más que chewing gum compartido.



En la manera de matar la colilla contra el cenicero se reconoce a la mujer cruel.



El beso es la huella de un matasellos en una tarjeta postal.



La morcilla es un chorizo lúgubre.



Los presos a través de la reja ven la libertad a la parrilla.



La raya del pelo es feliz.



Al ombligo le falta el botón.



Franklin salía los días de tormenta con un paraguas dotado de pararrayos



Los bostezos son oes que huyen



Mujer madura: sus ojos ya estaban entrecomillados.



Los chinos escriben las letras de arriba abajo como si después fuesen a sumar lo escrito.



El 6 es el número que va a tener familia.



La F es el grifo del abecedario.



Las bellotas nacen con huevera.



Los tornillos son clavos peinados con la raya al medio



La muerte es hereditaria



Hay quien se reserva para dar limosna a los pobres que haya a la puerta del cielo.



A los presos los visten con pijamas a rayas para ver si vestidos de rejas no se escapan



El sillín del piano es el sacacorchos del concierto.



El rayo es una especie de sacacorchos encolerizado.



El cocodrilo es un zapato desclavado.



Lo primero que brota en primavera son las cartas de declaración.



Las conchas de las playas son los restos de los arroces que se come Neptuno.



La bombilla que se funde tiene un momento de luz de luna



Las calvas iluminan el patio de butacas. Son la batería de candilejas de la sala



Cada losa de las aceras es una losa funeraria…No sabemos por qué pensamos esto, pero desde que lo pensamos por primera vez lo hemos vuelto a pensar muchas veces, como si se concertase bien esta idea con esas piedras anchas y desiguales y con los supuestos muertos anónimos, que primero fueron transeúntes sobre estas piedras y que después cayeron bajo ellas.

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