El navío Real Felipe, orgullo del Real Astillero de Guarnizo

 

El navío Real Felipe  fue el primer navío de primera clase que se botó en España en el S.XVIII, único del sistema Gaztañeta y planos de Ciprián Auntrán con 114 cañones en tres puentes, y también único en su clase botado en el Real Astillero de Guarnizo.

Se puso en grada en 1731 y su vida operativa transcurrió desde su botadura en 1732 hasta 1750 cuando se desguazó en Cartagena. Tendrían que transcurrir casi cuarenta años para que se decidiese la construcción de otro navío de primera clase, esta vez en el astillero de La Habana, fue el navío Santísima Trinidad que se botó en 1769.

Construido en Guarnizo según los modelos de Gaztañeta. Sus planos fueron desarrollados por los ingenieros franceses don Ciprián Autrán y don Juan Pedro Boyer. Su mejor cualidad era la robustez y potencia de fuego, siendo el primer intento de construir un navío de tres puentes y más de cien cañones. Armado con 114 cañones, 30 cañones de a 36, 32 de a 24, 30 de a 12 y 22 de a 8 libras. Nemesio Mercapide menciona que llevaba 30 cañones de a 18 en vez de a 12 libras. También podía llevar dos guardatimones en la popa y cuatro pedreros en la cubierta superior. Aunque en la primera batería o batería baja podía llevar cañones de 36 libras, nunca montó cañones de más de 24 libras. Los planos originales han desaparecido por lo que no se conocen sus dimensiones exactas pero debía tener una relación eslora/manga superior a la de sus contemporáneos extranjeros. Botado en julio de 1732.
Al poco tiempo de entrar en servicio, al mando del capitán de navío don Francisco Liaño, se dirigió a Barcelona. Formó división con los navíos Santa Teresa y Galicia y fue a Nápoles escoltado un convoy de tropas para apoyar al futuro rey Carlos III en el trono de las Dos Sicilias, zarpando de Barcelona el 29 de noviembre de 1733 con la escuadra de 16 navíos al mando del jefe de escuadra don Miguel de Sada y Antillón, conde de Clavijo.
El 3 de diciembre entró la escuadra en Tolón a causa de los vientos contrarios. Regresó a Cádiz el 18 de julio de 1734. A mediados de febrero de 1734 comenzó a embarcarse en la escuadra de Clavijo los cañones, municiones y otros pertrechos para la conquista del reino de Nápoles. En marzo de 1735 se encuentra en el arsenal de La Carraca en espera de ser carenado.
En agosto de 1738 zarpa de Santander con los navíos San Carlos, Santa Ana, Santa Teresa y Príncipe, llevando marineros reclutados en la provincia de Santander para la escuadra de Cádiz. En agosto de 1739 se encontraba en la bahía de Cádiz en espera de ser carenado junto a otras unidades, pero las obras todavía no habían concluido en noviembre de 1740 por falta de dinero.

Al año siguiente se incorpora a la escuadra del jefe de escuadra don Juan José Navarro Viana y Búfalo, que había sustituido por enfermedad al jefe de escuadra don Francisco Liaño. En los primeros días de mayo de 1741 la escuadra de Navarro estaba formada por nueve buques de guerra, mientras que otros cinco navíos, entre ellos el Real Felipe, estaban terminando su habilitación.
La escuadra de Navarro, compuesta por nueve navíos y con su insignia en el Real Felipe, zarpa de Cádiz rumbo al puerto de Ferrol el 6 de mayo de 1741 para recoger a otros buques que se encontraban en este
departamento al mando del capitán de navío don Ignacio Dauteville, a la sazón jefe del departamento marítimo.
El 12 de mayo capturan a la fragata británica NonPareil y el día 21 de ese mes entra la escuadra en Ferrol.
Los buques de Dauteville, navíos San Isidro, Galga y León, se unen a la escuadra de Navarro. La escuadra británica del vicealmirante Nicholas Haddock había acudido a Menorca al haber extendido los españoles la falsa noticia del ataque a la isla, entrando la española en Cádiz el 12 de junio sin encuentro con enemigos.
Enterados los enemigos de la reunión en Cádiz de las dos escuadras españolas, llegó el vicealmirante John Balchen con seis navíos para reforzar a Hoddock. Tras la llegada de otros buques a Gibraltar, Balchen regresó a Inglaterra con sus seis navíos.
El 5 de noviembre de 1741 embarcó de nuevo Navarro en el navío Real Felipe y el día 15 zarpa de Cádiz la escuadra española rumbo al Mediterráneo para asegurar las comunicaciones con el ejército en Italia, unos cincuenta mil hombres que estaban al mando de don José Carrillo de Albornoz, duque de Montemar. Estaba esta escuadra compuesta por diez navíos, cinco fragatas de dos puentes o pequeños navíos y otros dos buques menores. En el momento de zarpar la escuadra de Navarro, se encontraba en Gibraltar la escuadra británica para reparar las averías causadas una reciente tempestad.
El 29 de noviembre capturan los españoles un convoy de ocho naves y el navío Soberbio apresó otra de 300 toneladas, la fragata mercante británica Williams, sensible pérdida para los británicos al estar cargada de jarcias para la escuadra de Gibraltar. Navarro pudo enterarse por los tripulantes de la fragata la salida de 17 navíos al mando de Norris, cuatro de ellos destinados a reforzar a Haddock. Este convoy estaba al mando del capitán Cornewall y escoltado por los navíos Bedford y Elizabeth.
La escuadra española es perseguida por la británica al mando de Nicholas Haddock hasta la entrada a Cartagena, momento en que aparece la francesa de 13 navíos al mando de De Court y el británico decide no atacar, dirigiéndose a Mahón a la espera de refuerzos. El 19 de diciembre de 1741 toma contacto frente a Cartagena con la escuadra francesa de Court de la Bruyére y sufren un violento temporal cerca de Ibiza el 22 de diciembre, que echa abajo el mastelero del navío insignia español. En situación tan apurada ordenó el francés De Court formar dos columnas y prepararse para el combate. Llegaron finalmente a Barcelona las dos escuadras entre el 4 y el 6 de enero de 1742.
En el puerto de Barcelona se formaron dos convoyes para llevar tropas y pertrechos a Italia. El primer convoy sería escoltado por tres navíos y seis galeras. El navío Real Felipe y el resto de la escuadra de Navarro escoltaron al segundo convoy, formado por 66 mercantes con 11.920 soldados, 431 caballos y pertrechos. El 14 de enero de 1742 zarpa de Barcelona, junto a la escuadra francesa de De Court, rumbo a la Toscana, Italia, como escolta del citado convoy que debía desembarcar al ejército en Orbitelo.
Otro temporal del Este hizo que la escuadra se dispersara y refugiara en las islas Hyeres el 19 de enero a causa del cual el Real Felipe estuvo a punto de hundirse por la gran cantidad de agua que hacía. Se pensó en dejarlo en Tolón, pero llegaron carpinteros y calafates de otros buques para repararlo. Reparadas las averías de la tormenta, vuelve a zarpar pasados ocho días, el 27 de enero. Finalmente llegan al puerto de Spezia el 30 de enero y dejan las tropas en la neutral república de Génova, reforzando al ejército del norte de Italia en la lucha contra los austriacos.
Salieron de Spezia el 13 de febrero y la noche del 20 sufre un fuerte temporal obligando a la escuadra a refugiarse en la bahía de Hieres. Ese mismo día fueron llegando el resto de los buques, algunos con graves averías y remolcados. Faltando varios buques por llegar, determinaron los comandantes de las dos escuadras partir hacia Tolón para estar más seguros ante la llegada de la escuadra británica, entrando en Tolón el 24 de febrero.
Pasaron en el puerto francés el resto del año y el de 1743 bloqueados por la escuadra británica del almirante Haddock de 29 navíos, aumentados a 33 con la llegada de Mathews, que se puso al mando. El 13 de abril de 1743 llegó a Tolón el infante don Felipe, gran almirante de España. Pasó revista a la escuadra española y siguió su camino a Italia para ponerse al frente del Ejército, el cual le aseguró un trono en Parma. Mientras la escuadra española se habilitaba y ejercitaba, la británica era reforzada. A primeros de 1744 contaba la escuadra española con 12 navíos y la francesa de 17 navíos y 3 fragatas, listos para enfrentarse a la escuadra británica que les bloqueaba en Tolón.
Después de dieciocho meses de bloqueo, la escuadra hispano-francesa al mando de De Court zarpa de Tolón el 20 de febrero para enfrentarse a la británica al mando del almirante Thomas Mathews. Su robustez quedó demostrada el 22 de febrero de 1744 durante la batalla de Cabo Sicie, al mando del capitán de navío don Nicolás Geraldino, siendo su segundo en el mando el capitán de navío francés Monsieur De Lage de Cueilly, e insignia del jefe de escuadra don Juan José Navarro Viana y Búfalo.
El navío Real Felipe contaba con una dotación de 1.152 hombres: 16 sargentos, 5 tambores, 3 pífanos, 32 cabos y 257 soldados de infantería de marina, 153 artilleros, 416 marineros, 224 grumetes y 56 pajes.
Resistió los ataques de 4 navíos británicos por dos veces, haciéndoles retirarse con graves averías. Murió su comandante, otros dos oficiales y 45 hombres, siendo heridos el propio Navarro, 5 oficiales y 233 hombres, algunos graves que morirían posteriormente.
Desarbolado y después de recibir 300 impactos, fue remolcado a Cartagena por una fragata, entrando en Cartagena el 7 ó 9 de marzo de 1744. No volvió a entrar en servicio, siendo dado de baja en 1750. Don Juan José Navarro fue ascendido a teniente general el 28 de febrero y nombrado marqués de la Victoria el 7 de marzo.

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