Heinrich Immencamp, el alemán que pintó la Iglesia de los Jesuítas de Santander

 

—¿Cuántos hombres y mujeres ha pintado usted aquí?

—Para “Las promesas del Sagrado Corazón”, doscientos sesenta; para el “Vía Crucis”, ciento cuarenta; para la Resurrección y la Ascensión, treinta; para los Misterios Gozosos, veinticinco, y, además, la Aparición de la Virgen a Margarita de Alacoque y al padre Hoyos; la Multiplicación de los panes y los peces, la Ultima Cena y el Viejo Testamento, la Virgen de la Estrada, los Cuatro Evangelistas, Santa Cecilia, tocando el órgano, rodeada de un coro de doce ángeles, catorce medallones con los retratos de los .santos de la Compañía y un San José y una Virgen María. En total, muy cerca de quinientas figuras, la mayoría de las cuales son al tamaño natural, y retratos de muchas señoritas y sacerdotes de la localidad, que han querido que sus semblantes queden, para siempre, grabados en las estampas religiosas que adornan el templo, Enrique Immencamp no se aburre pintando. Nos declara que la diversidad de tipos y de escenas, que primero dibuja en casa a tamaño pequeño, y luego lleva a la pared de la iglesia en tamaño grande, le entretiene mucho. Los vestidos de las figuras corresponden a la época de Jesús y al siglo XV, para evitar la monotonía.

El mérito de la decoración, la piedad que respiran los distintos personajes, la disposición de los elementos, la viveza y combinación de los colores,la interpretación adecuada de la idea alegórica, la exactitud anatómica de los miembros de las figuras, son cualidades que están a la vista detodos los especialistas que visitan la iglesia de! Sagrado Corazón. (Estampa, abril de 1931)

Fue en 1926 cuando este pintor alemán llegó a Santander. Procedente de Gijón, donde había pintado los frescos de la iglesia de la Compañía de Jesús, pasó la mayor parte de su juventud en Inglaterra, país en el que decoró el interior de 33 iglesias. Enrique Immencamp llegó a la ciudad acompañado del asturiano Juan Alvarez Vigo al que conoció en Gijón y que, una vez terminada la obra de los Jesuitas, pintó, ya en solitario, las iglesias de Pasionistas, y Trinitarias en Santander y las parroquias de San Román de la Llanilla, Gama, Mioño, Ramales y Cieza.

La técnica de Immencamp

Las pinturas realizadas por Immencamp en la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús se basan en la técnica pictórica de los nazarenos o prerrafaelistas. Es un arte que se caracteriza por la precisión en el dibujo y en el color. Ante todo es muy dibujístico, el trazo predomina siempre en toda manifestación.

Los colores son vivos y muy definitivos, y también hay en ellos una notable suavidad en la distribución, intentando que no sean contrastes muy duros. No pretende crear un contraste entre los colores cálidos y fríos, sino que los mezcla indistintamete, intentando que formen una progresión. La composición de las pinturas es totalmente lineal, aparecen fondos, pero están contrastados con la escena que se quiere representar.

Fredesvinda Quijano fue la mecenas que financió la mayor parte de los trabajos de decoración de la iglesia, aunque también colaboraron varios suscriptores devotos que indicaron a Immencamp la temática de las escenas que debía dibujar. Así, la serie de «Las Promesas» tiene continuidad en la parte superior de la nave central; «El Viacrucis», aparece en las naves laterales; y el «Misterio de la Natividad» se ubica en el lateral derecho.

También están representados el «Tetramorfos con los Cuatro Evangelistas», «Los Hechos», en el ábside, coros celestiales en el coro de la iglesia… Y todo ello cubierto a modo de telas, como si estuviera empapelado.

http://servicios.eldiariomontanes.es/patrimonio/repor/rep126.htm

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