SEVILLA CAPTA: hoy hace 771 años que la flota montañesa conquistó Sevilla

 

 

 

 

Para conseguir el aislamiento completo de la ciudad y eliminar cualquier atisbo de apoyo desde África, el rey castellano reclutaría una flota de marinos cántabros, originarios la mayoría de ellos de las Cuatro Villas de la Costa  (Laredo, Castro Urdiales, Santander y San Vicente de la Barquera) dirigidos por un ilustre almirante burgalés (si bien es cierto que su origen ha sido más que discutido), Ramón de Bonifaz, que tendrían entre otros objetivos la dificultosa tarea de destrozar el puente de barcas con sus barcos, a los que se le colocaron unos hierros aserrados en la proa para embestir el puente y dejar así  completamente incomunicada e aislada a Sevilla. Cabe decir que tanto la cercana Torre del Oro como el Castillo de Triana dificultaban tal empresa, pues servían de lanzadera de proyectiles incendiarios, saetas y dardos contra las naves castellanas.

Llegó el día 3 de mayo y era el día señalado para que las naves cántabras se lanzasen contra el puente. A un lado la Rosa de Castro, al otro la Cerceña, delante una ciudad que se defiende como puede lanzando proyectiles ardiendo desde la Torre del Oro y la orilla del Arenal debilitando el ataque de la Rosa de Castro contra el puente, no consiguiendo quebrarlo. Sin embargo, no ocurriría lo mismo con la Cerceña, que comandada por un gallego, el poeta guerrero Paio Gomez Charino consigue con su embestida quebrar en dos el puente dejando definitivamente aislada a la Sevilla almohade del exterior.

SEVILLA 1248 Despera Ferro Web

Imagen de la conquista de Sevilla realizada por la revista Desperta Ferro

De esta forma se le daría la puntilla definitiva a Isbiliya, que quedaría completamente aislada sin ningún tipo de apoyo exterior y que pocos meses después capitularía rindiéndose ante las tropas del rey San Fernando, concretamente el 23 de noviembre de ese mismo año, cuando el último gobernador musulmán de Sevilla, Ataxaf, haría entrega de las llaves de la ciudad al rey castellano, que no entraría en la ciudad hasta un mes después, el día 22 de diciembre de 1248, conmemorando el traslado de los restos de San Isidoro a León

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