Aquí, en La Montaña,todos son hidalgos, todos son señores.

 

Aquí todos son hidalgos. Aparceros y hacendados, pastores y trajinantes, molineros y leñadores. Todos son hidalgos, todos son señores.

Aquel mendigo, que reposa a la sombra de los álamos y remienda su zamarra, es un hidalgo. Las castas se confunden, se mezclan. Lo mismo da el escudo de la portalada que la puerta de estorneja del estragal pobre. Una solana y un ventano es lo mismo. La hidalguía está en el portal pobre y en el zaguán señoril, tras las ventanas modernas y los postigos viejos, bajo las blusas y las levitas. Está en todos los hombres y en todas las cosas. En el vaquero de los puertos, en el mozo de labor que rompe el terrón a golpe de mazo, en la torres de los palacios, en el sobrado de lo labriegos, en las brañas, en las riberas.

Aquí todos son hidalgos …»

Manuel Llano en «Tierra de Hidalgos»

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