El Muelle en «La España Negra» de Gutiérrez Solana

Estas viejas casas del muelle tenían unas hermosas vistas: por un lado la bahía en toda su extensión, y por la parte posterior la plaza de la Libertad, en cuyo centro había un quiosco de música, que no tardaría en ser sustituido por la estatua de los héroes de la libertad,Daoiz y Velarde,que ya desmontada de la plaza del Pescado espera su colocación. Aquí tocaba la banda municipal y cantaba el Orfeón Montañés trozos escogidos de los valses de Baudofil, sobre las olas, los aires montañeses, trozos de ópera y zarzuela ya en desuso; en fin, toda esa música que ha oído una generación de santanderinos durante las mañanas y tardes de los días de fiesta y en las noches de verano y de ferias. Las plantas bajas de las casas del muelle las constituían en su mayoría oficinas de comerciantes que habían hecho el dinero céntimo a céntimo y pulso a pulso, o comercios más o menos ricos; en éstos se podía tomar el pasaje para la Habana, Veracruz, Buenos Aires, y los marineros podían adquirir redes, aparejos, trajes de hule, anzuelos y toda clase de menesteres para la pesca.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: