La Hermandad de las Cuatro Villas de la Costa de la Mar de Castilla

La Hermandad de las Cuatro Villas de la Costa de la Mar de Castilla

Fue una entidad administrativa medieval y moderna que agrupaba las villas costeras del norte del Reino de Castilla, que eran San Vicente de la Barquera, Santander, Laredo y Castro Urdiales.

Formaron un poder naval de primer orden al servicio del Reino de Castilla y su importancia económica fue tal que junto con la Hermandad de las Marismas (de la que también formaban parte las villas marineras vascas) frenaron la expansión de la Liga Hanseática hacia el sur del Arco Atlántico.

Como corregimiento, constituyeron la entidad administrativa histórica más grande e importante de cuantas precedieron en Cantabria y como hermandad, absorbieron desde mediados del siglo XV hasta mediados del siglo XVI el 40% de toda la actividad comercial generada en el mar Cantábrico ibérico.

A finales del siglo XII las poblaciones marineras de lo que hoy es Cantabria eran los únicos puertos de los que disponía el Reino de Castilla. En esa época el rey castellano Alfonso VIII (1158-1214), de viaje por esas tierras, otorgó diversos fueros que dieron ventajas comerciales, entre otras libertades, a Castro Urdiales en 1163, a Santander en 1187, a Laredo en 1200 y a San Vicente de la Barquera en 1210, con el objetivo de proyectar el comercio castellano hacia las rutas comerciales marítimas. Las cuatro poblaciones obtuvieron así el rango de villas y comenzaron a despegar poblacional y económicamente.6 Con la fundación de estas villas, las únicas del Reino de Castilla desde su separación de León en 1157 hasta la anexión de Guipúzcoa y el Duranguesado en torno a 1200, la realeza se aseguraba el control de un litoral adyacente a tierras muy controladas por nobles y abades. Como efectos directos, las nuevas villas crearon el primer tejido urbano de Cantabria desde la caída del Imperio romano y los reyes castellanos desplazaron parte de su atención a La Montaña y no sólo a las fronteras con el Islam. Cabe destacar que entre los siglos IX y XI el litoral no era seguro debido a las incursiones vikingas y musulmanas.7

Los fueros que recibieron fueron similares a los de Sahagún y Logroño.

Es difícil conocer el poderío de las cuatro villas en torno al siglo XIII, si bien los datos de los que se dispone hoy en día dan a entender que fue grande. Por ejemplo, los documentos fiscales de 1293 constatan que las cuatro villas habían recaudado más del doble de dinero que los puertos guipuzcoanos, siendo Santander el que más había cobrado con el 46% del total.

Las cuatro villas se unieron a Vitoria y a varios puertos vascos el 4 de mayo de 1296, formando la Hermandad de las Villas de la Marina de Castilla con Vitoria, dinamísima institución que mantuvo relaciones comerciales con algunas de las ciudades portuarias más importantes de toda Europa. La hermandad tuvo poder suficiente para legislarse a sí misma, firmar tratados con ciudades de toda Europa e incluso con el rey de Inglaterra sin la intercesión de los reyes de Castilla, si bien estaba supeditada al reino y, en el caso del tratado con el rey de Inglaterra, Alfonso XI apoyó gustosamente la propuesta.

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