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La muralla medieval de Santander fue una pieza clave en la organización de la villa y en el control de sus accesos terrestres y portuarios. Hoy puede seguirse una parte importante de su historia gracias a la documentación arqueológica y a los restos conservados bajo la Plaza Porticada, donde se visita un tramo comprendido entre el portillo de Don Gutierre de Escalante y la Puerta de la Mar. El estudio municipal señala, además, que el trazado de la cerca medieval se conoce bastante bien, aunque en algún sector concreto siga siendo hipotético.
Qué puertas tenía la muralla
La relación más amplia de accesos documentados incluye las puertas de San Pedro, San Nicolás, las Atarazanas, San Francisco, la Sierra, Santa Clara, el Arcillero, la Mar, la Ribera y Somorrostro, además del portillo de Don Gutierre de Escalante como acceso menor. Ahora bien, aquí conviene hacer una precisión: las fuentes no siempre nombran igual estas entradas. Una síntesis histórica reúne San Pedro o San Nicolás como una misma puerta y llama Atarazanas o la Rinconada a otra, mientras que el estudio arqueológico municipal distingue con claridad la Puerta de San Pedro o de Rúa Mayor y la Puerta de San Nicolás o de Las Atarazanas.
Dicho de la forma más prudente, y normalizando las equivalencias, las puertas principales de la muralla medieval de Santander pueden presentarse así: San Pedro o de Rúa Mayor; San Nicolás o de Las Atarazanas; San Francisco; la Sierra; Santa Clara; el Arcillero; la Mar o del Peso de la Harina; la Ribera; y Somorrostro o del Muelle de las Naos. A ellas se suma el portillo de Don Gutierre de Escalante, que hoy sigue siendo uno de los puntos mejor identificables gracias al centro arqueológico.
Dónde estaban aproximadamente en el Santander actual
La Puerta de San Pedro se situaba en el extremo de la Rúa Mayor, donde terminaba el camino procedente de Burgos y comenzaba uno de los accesos más importantes de la villa. La Puerta de San Nicolás o de Las Atarazanas estaba a media subida del tramo occidental de la muralla, cerca del extremo de Carnicerías Viejas o Rúa Menor. La Puerta de San Francisco se localizaba junto al convento del mismo nombre, en el entorno donde hoy se encuentra el Ayuntamiento.
En el frente vinculado a la Puebla Nueva y al borde portuario se documentan la Puerta de la Sierra, Santa Clara y el Arcillero. Más cerca del tráfico marítimo estaban la Puerta de la Mar o del Peso de la Harina, la Puerta de la Ribera, situada frente al muelle de Cay, y la Puerta de Somorrostro o del Muelle de las Naos, junto a la Bastida. El portillo de Don Gutierre de Escalante formaba parte de ese sector hoy visible en el subsuelo de la Plaza Porticada.
Qué sabemos sobre las torres
Las puertas están bastante mejor documentadas que las torres. Si hablamos de una torre defensiva citada con nombre propio y vinculada de manera clara a la muralla, la referencia más sólida es la torre de La Rinconada, que defendía la Puerta de San Nicolás o de Las Atarazanas.
Además, el centro arqueológico conserva restos relacionados con la casa-torre de los Escalante y con estructuras de antiguos torreones. Aun así, conviene distinguir estos restos del sistema de puertas de la muralla: la documentación consultada permite afirmar con seguridad la existencia de esos elementos urbanos medievales, pero no siempre autoriza a identificarlos como torres defensivas de puerta en el mismo sentido que la torre de La Rinconada.
Conclusión
La muralla medieval de Santander tuvo un sistema de accesos relativamente bien conocido, aunque la nomenclatura de algunas puertas cambia según la fuente. Las más seguras para una presentación divulgativa son San Pedro, San Nicolás o Las Atarazanas, San Francisco, la Sierra, Santa Clara, el Arcillero, la Mar, la Ribera y Somorrostro, además del portillo de Don Gutierre de Escalante. En cambio, en materia de torres hay que ser más prudentes: la única claramente documentada por su nombre como elemento defensivo de la cerca es la torre de La Rinconada.