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14 mayo 2021

Tipos populares santanderinos

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“José Salvado “El So”, vecino de Entrehuertas, dueño de un burro y un carro, se ganaba el pan transportando hasta la plaza las mercancías que traían las lanchas de Pedreña, y hacía después otros servicios. Paraba en la churrería de la calle del Arrabal, donde reponía sus fuerzas y las del burro, dándole al animal una copita de ginebra y un churro de cuando en cuando”. El anterior párrafo pertenece a un artículo publicado en “El Diario Montañés”, por Jesús Martínez Teja. Este periodista nos cuenta que “El So” es uno de esos tipos populares que permanecen en el recuerdo de quienes vivieron los años mediados del siglo pasado, una especie casi extinta. En el artículo se menciona a muchos otros personajes, que gozaron de merecida fama, tales como Lorenzo “El Pulguita”, La Gibosa y su marido Pedro “El Cacahuesero”, Pepa “La Teta”. Justo “El Tuerto”, hermano de La Chata ostentaba el supremo título de “Hijo de Santander”…. “La Cruza”, una de las pescadoras más conocidas de Puertochico, que era hija de La Voladora, mujer de bondad extrema, genio vivo y mal hablada… 

 Tiempos de don Alfonsito; El Cagueta; La Matamocos; Pito de Oro; Pichucas, el del muelle; Amparo, la Marrana; la Ojopiedra o Pichabrava. También menciona Jesús Martínez Teja a otro personaje famoso, José Sanz “Cioli”, salvador de más de cien vidas, a quien el Ayuntamiento dedicó una placa en una de las escalinatas que dan acceso a la playa de La Magdalena. A Fernandito, vendedor del semanario San Martín y cuyo parecido con Alfonso XIII hizo que se desataran las lenguas, tenía una habilidad especial con los dedales y les tocaba el pandero a las mozas a poco que se descuidaban… El Paji, de nocturnas y solitarias costumbres. Huevuru; Gene, quien dormía en el Pabellón de Valdecilla y cazaba perros abandonados.

 Eduardo Revilla, “Molina”, quien recitaba el diario hablado de Radio Nacional, un parte completo e inventado… “Jamás molestó a nadie, saludó amablemente a todos, y le apena que “gente mala” se meta con él. Serán parientes, sin duda, de aquellos a quienes Quevedo calificaba de hideputas”.

El periodista Jesús Martínez señala que las circunstancias ahora son otras, la vida también, y no es probable que surjan personajes populares en tan alta cantidad y calidad como antaño. Santander hasta bien entrada la segunda mitad del siglo XX, era un mundo de gentes humildes, buenas unas y otras no, que se distinguían por su profesión o por alguna cualidad física, moral o de comportamiento. Todas ellas forman la estampa costumbrista de la ciudad que fue y que ya no es ni será, familiar y diferente, en el que los vecinos se conocían y saludaban, los portales estaban siempre abiertos y la miseria se combatía con resignación y humor. Finalmente Jesús Martínez termina expresando la opinión de que todos aquellos personajes populares merecen un recuerdo.

http://ampuerobrera.blogspot.com

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