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23 octubre 2021

Año 1958:La lancha, abarrotada

Los Bedia eran hijos de Manuel Bedia y Tomasa Castanedo, naturales de Pedreña que se dedicaban a la pesca y a la labranza. Se llamaban Teodosio, Raimundo, Cecilio, Emeterio, Tomás, Secundino, Hermógenes, Primo, Régulo y Restituto. Aunquemarcaron un hito en el transporte marítimo, nunca tuvieron el más mínimo reconocimiento oficial.Las lanchas de los Díez Hermanos estaban pintadas de blanco. Prestaron servicio a lo largo de cincuenta y cinco años (1914-1969). Como complemento a su servicio marítimo, iniciaron en 1928 el transporte por carretera. Con un autobús de 12 plazas inauguraban en 1928 la línea entre Ajo y Somo. Después fueron añadiendo los enlaces entre Isla-Somo; Santoña-Santander y Omoño-Pedreña hasta dejar conectados todos los pueblos ribereños con Santander, negocio que continuaron algunos de sus herederos hasta su venta a la empresa de autobuses Palomera.Primeras lanchasLas primeras lanchas de los Díez Hermanos se llamaban ‘Santiaga’, ‘Díez Hermanos’ y María de los Ángeles’. Después incorporaron ‘La Mañosa’ y ‘La Trasmerana’. Eso sucedía en los años 1916 y 1919, respectivamente.Hasta 1922 en que se inauguró el primer espigón de Somo, los pasajeros embarcaban en la playa. Los Bedia cruzaban con las mujeres en brazos y con los hombres a cuchos. Era una costumbre dictada por la necesidad que concluyó con la construcción del citado espigón. Una de los lanchas más populares de ‘Los Díez Hermanos’ en el Santander de los años cincuenta era la que se conocía popularmente por ‘La vaca lechera’. Los niños que ahora peinan canas recordarán con nostalgia aquella excursión que hacían todos los años en verano a bordo de la lancha ‘Ciudad de Santander’. Era un servicio turístico de paseo por la bahía y excursión al río Cubas aprovechando los días de pleamares. Allí, un vaquero, al paso de la lancha, ordeñaba una vaca, ofreciendo vasos de leches a los turistas. Los nombres de ‘Los Diez Hermanos’ y de sus sucesores ‘Los Reginas’ siempre estarán ligados a la historia contemporánea de la bahía santanderina.

 

Fuente: El Diario Montañés

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