1809:Santander celebra el cumpleaños de Napoleón con hogueras y novillos de cuerda

Los fastos en Santander fueron sobrios. En 1809 no se celebró el cumpleaños de Napoleón con la pompa deseada por las autoridades militares, y la fiesta se ciñó a la iluminación de las casas consistoriales y de algunas particulares, a encender hogueras en las calles y a correr cuatro novillos de cuerda por la tarde, que para eso siempre había gente dispuesta a pesar de que el festejo lo presidían las autoridades militares francesas desde el balcón del Ayuntamiento. Al día siguiente -el 1 de agosto-, el general Bonet ofreció un baile y refrescos en la casa de doña Laureana Pérez de Nenin, y el 15,en su residencia del Pronillo una comida para la que pidió servilletas, manteles,cuchillos, vasos para agua, vinos, licores, pastas y tazas de café, para veintiocho cubiertos”.
El sucesor de Bonet, el general Barthelemy, continuó con la tradición instaurada de organizar bailes y saraos convidando en su residencia, la casona de Pronillo, a la sociedad santanderina. No pocos incidentes se produjeron con la negativa de algunas señoras a aceptar la invitación que el general Barthelemy hacía «en honor de su compañera», una joven y bella alemana con la que vivía. Se daba el caso de que en plena soirée, el general y la alemana se retiraban a sus habitaciones dejando que los invitados siguieran la reunión a su aire. Las señoras que rehusaban la invitación eran condenadas a entregar trescientos o cuatrocientos pares de zapatos para la tropa. El escándalo que esto producía añadía animadversión y resentimiento.

 

Pólvora, plata y boleros: Memorias de los saqueos y pasatiempos relatados por los combatientes en la Guerra de la Independencia, 1808-1814
Libro de Leopoldo Stampa Piñeiro
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