El Cabildo de Arriba: la ladera donde Santander se cuenta a sí misma

Vista aerea de la zona del Cabildo en el centro de Santander, muy degradada.

 

Calles de Santander: Calle Alta

Cabildo de Arriba: la ladera donde Santander se cuenta a sí misma

Subir por la Calle Alta es una forma de leer la ciudad con los pies. A cada tramo, la pendiente te obliga a levantar la vista: aparecen fachadas que han visto pasar generaciones, solares que recuerdan derribos y, de pronto, una medianera convertida en relato. En el Cabildo de Arriba, Santander no se explica en grandes avenidas: se insinúa en cuestas, en atajos, en esa mezcla de barrio popular y frontera histórica que lo hace inconfundible.

Un barrio nacido “fuera la puerta”

El Cabildo de Arriba se entiende mejor si lo miramos como un lugar de borde. En la Edad Media, el núcleo principal de Santander se organizaba dentro de la Puebla Vieja, amurallada; y, junto a una de sus entradas más relevantes —la Puerta de San Pedro—, empezó a crecer un arrabal extramuros, al principio con huertas y pequeñas construcciones. (Santander)

Ese crecimiento “fuera” de la muralla dejó una huella que aún se reconoce: la Calle Alta como eje ascendente, enlazando con el viejo corazón urbano (la Rúa Mayor) y orientada hacia las salidas históricas de la villa. El propio planeamiento municipal recoge grabados y planos antiguos (siglos XVI–XIX) en los que ya se aprecia la formación de este espacio extramuros y su trama característica. (Santander)

La Calle Alta como columna vertebral

En los mapas del XIX, la zona aparece con una estructura urbana sorprendentemente parecida a la actual: un tejido compacto, de calles que se adaptan a la ladera y conectan con cuestas y callejones. Uno de esos documentos (plano de 1865) es citado en la memoria urbanística del P.E.P.R.I. como testimonio de continuidad del trazado. (Santander)

Por eso el barrio se vive en vertical. No es solo “una calle”: es una escalera larga de ciudad, donde cada giro cambia el sonido (tráfico abajo, vecindad arriba) y donde la perspectiva siempre apunta, de algún modo, hacia el centro.

Piedra y memoria: San Rafael, Consolación, Tabacalera

A un lado de ese eje se levantan piezas que explican la importancia histórica del entorno. El antiguo Hospital de San Rafael, promovido en el siglo XVIII (1791) y hoy sede del Parlamento, fija una imagen poderosa: la de un barrio popular que, sin embargo, siempre ha estado pegado a instituciones y edificios singulares. (Cultura de Cantabria)

Y alrededor, el barrio conserva referencias de larga duración (iglesia, convento, antiguos usos asistenciales e industriales) que han ido cambiando de función con los siglos, pero que siguen ordenando el paisaje urbano del Cabildo. (Santander)

Un “arriba” con alma marinera

Hay una paradoja bonita en el Cabildo de Arriba: pese a estar en alto, su memoria social está ligada al mar. Durante mucho tiempo fue un lugar de alojamiento humilde para trabajadores del puerto, marineros y pescadores; una ciudad “de oficio” a dos pasos del centro. Esa identificación quedó grabada también en el imaginario literario: Sotileza, de **José María de Pereda, se convirtió en una de las lentes más influyentes para mirar la Santander popular del XIX. (EL TOMAVISTAS DE SANTANDER)

1941: el incendio y la ciudad que se reordena

El gran punto de inflexión del siglo XX fue el incendio de 1941, que devastó buena parte del centro histórico y forzó una reconstrucción que cambió el modelo urbano de Santander. Hoy incluso existe un itinerario/exposición municipal (“Ruta del Incendio”) para interpretar su impacto. (Santander)

En ese nuevo tablero urbano, el Cabildo de Arriba quedó como un territorio crucial: por su proximidad al área arrasada y por haber conservado (con transformaciones) parte del tejido tradicional, lo que lo convirtió en un depósito frágil de memoria urbana. (Santander)

Un mural como portada del barrio

Si hubiera que elegir una imagen-síntesis del Cabildo, sería el mural de **Mural de Sotileza: una gran medianera convertida en escena, balcón a balcón, donde la vida cotidiana y marinera se hace pintura.

Lo más interesante es que no es solo “decoración”: está documentado como un mural de 240 m² (C/ Alta 29), con proyecto de **José Ramón Sánchez, realizado en 2003 por artistas y alumnos de escuela-taller. (Turismo Santander)

Siglo XXI: rehabilitar sin perder el pulso

Desde hace años, el debate sobre el Cabildo se resume en una pregunta difícil: ¿cómo mejorar sin borrar? El planeamiento específico (P.E.P.R.I.) describe problemas y objetivos de ordenación y rehabilitación, y en paralelo se han impulsado operaciones concretas para regenerar la zona. (Santander)

En esa línea entran actuaciones recientes vinculadas a la Calle Alta (derribos de inmuebles en ruina y promoción de vivienda asequible) y proyectos urbanísticos que buscan “coser” el barrio con su entorno inmediato. (Cadena SER)


Un paseo corto para “leer” el Cabildo en 30 minutos

  • Empieza por Calle Alta y sube sin prisa, mirando las conexiones con cuestas laterales.
  • Detente ante el Mural de Sotileza (es la gran “portada” visual del barrio). (Turismo Santander)
  • Rodea hacia la Iglesia de Nuestra Señora de la Consolación y siente cómo cambia el ritmo del barrio al ganar altura. (Santander)
  • Termina frente al **Antiguo Hospital de San Rafael (Parlamento): un final perfecto para entender que este “arriba” siempre estuvo pegado al centro. (Cultura de Cantabria)

 

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