Montañeses ilustres: Juan de Castillo

Monasterio de los Jerónimos de Belém, Lisboa. Fotos:Juan Montañés

Hoy traigo al blog a uno de los montañeses más ilustres,consagrados internacionalmente y, sin embargo más desconocido.

Juan de Castillo, también conocido por João do Castilho por su estrecha relación con Portugal, donde tiene gran parte de su obra arquitectónica nació en Castillo Siete Villas en 1470 y falleció en Tomar (Portugal) en 1553. Está reconocido en nuestro país vecino como el más grande arquitecto de la época y uno de los más grandes de Europa. Intervino, entre otros muchas obras, en la dirección de cinco monumentos declarados Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco. Fue además, el primer español en recibir la mayor condecoración portuguesa, al ser nombrado Caballero de la Orden de Cristo.

Juan de Castillo comienza sus trabajos en las mejoras de la Catedral de Burgos y más tarde se traslada a Sevilla para dirigir la construcción de la Catedral de Sevilla. Es en esta ciudad donde es llamado por el Arzobispo de Braga Diogo Da Sousa en 1507 para participar en la dirección de la construcción de la Capilla Mayor de la catedral de Braga.

Tras trabajar en la Sé de Braga por orden del Arzobispo de la ciudad pasa a dirigir las obras de la Iglesia de Vila do Conde. En 1515 viaja a Tomar donde dirige las obras del Convento de Cristo, en él realiza la famosa puerta de estilo manuelino de la Iglesia del convento, dirigirá las obras del edificio intermitentemente hasta su muerte en 1553.
Pronto, en 1522, sucederá a Diogo Boitaca en la dirección del Monasterio de los Jerónimos de Belém, considerada por muchos como su gran obra. Destacan en el monasterio el pórtico sur, la bóveda del crucero, las columnas que soportan el extraordinario techo de la iglesia, el transepto, etc. también realizó el claustro y la sacristía de influencia vicentina.
En 1528 es nombrado por el Rey maestro de obras del Monasterio de Batalha donde deja su sello en las famosas capillas imperfectas. En el aspecto de la arquitectura civil, dirige, en 1541, la fortificación de la Mazagão (El Jadida, Marruecos).
Su extraordinaria capacidad le permitió dirigir simultáneamente muchas de sus obras, así alternaba periodos de dirección en los Jerónimos con la construcción de la Real Abadía de Santa María de la Alcobaça. En la última etapa de su vida volvería a Tomar a cumplir unos encargos del Rey Juan III de Portugal trabajando en obras con una decoración marcadamente renacentista, allí moriría en 1553, dirigiendo hasta el último día de su vida las obras del Convento de Cristo.

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