In hoc signo vinces

Ave crux, Spes unica (Bendita seas Cruz, nuestra única esperanza)

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Entre los escombros de un Haití destruído por las implacables fuerzas de la naturaleza; entre los llantos de miles de almas doloridas que lo han perdido todo, casa, el oscuro e incierto futuro que tenían por delante y a muchos familiares, amigos y seres queridos; cuando reflexionamos ante lo que entendemos como un acto de injusticia irracional incontrolable, cuando las fuerzas de la naturaleza se ensañan contra aquellos que más han sufrido y que más ayuda necesitan; entre la desolación más absoluta, tras la nauseabunda manipulación informativa de las palabras de un Ministro de la Iglesia sobre la tragedia de Haití, surgen imágenes que nos hacen reflexionar y plantearnos desde un punto de vista transcendente el verdadero significado de lo que acontece.
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Entre las ruinas de Port-au-Prince, ante la mirada atónita de unos muchachos que, afortunados, han salvado sus vidas, se alza, humilde, sencilla, pero firme y entera, la Cruz de Cristo. Del Cristo que venció a la muerte en esa Cruz que ha de dar la salvación a todos, damnificados o no, en esta tragedia humana de enormes y trágicas dimensiones, en Haití o en nuestras desoladas sociedades, pobres de puro hedonistas.
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Es un signo visual impactante pero absolutamente real y el mensaje que transmite no es otro que con este signo venceremos a la muerte. In Hoc signo vinces.

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