Concha Espina

Novelista y poetisa española. N. en Santander el 15 abr. 1879 y m. en Madrid el 18 mayo 1955. Hija de Víctor Espina y Asunción Tagle y de la Vega. Contrae matrimonio en Mazcuerras, pueblo de la provincia de Santander que actualmente se llama Luzmela, como el título de una novela de Concha E. Reside algún tiempo en Valparaíso (Chile) y, al regresar a España, en Santander y Madrid.
A su formación contribuyó más la vida que los libros. No puede decirse que su obra refleje la influencia directa de autor alguno. Por sus novelas, realistas y emotivas, no se la puede clasificar en ninguna escuela o movimiento literario. Es el caso de una autodidacta de fuerte personalidad, muy femenina. A una gran fluidez de lenguaje, de difícil comprensión a veces, une brillantez de estilo, capacidad de creación, revalorización del sentimiento y preocupación por el paisaje y las gentes de España. Se la sitúa entre la llamada generación del 98 (v.) y el modernismo (v.). Hay quien la considera un epígono de la novela decimonónica y quien, como Benavente, una de las figuras más interesantes de la literatura universal. La internacionalidad de la obra de Concha E. es indiscutible: trece de sus obras están traducidas al inglés, al alemán, al sueco, al italiano, al polaco y al ruso (C. Espina, Concha Espina. De su vida. De su obra literaria a través de la crítica universal, Madrid 1928). Posteriormente a 1928 se han traducido más obras suyas.
Hay en su realismo un espíritu universal, que templa y vitaliza los extremismos localistas decimonónicos. Algunas intuiciones de la temática naederna la constituyen en antecedente de las novelistas de hoy día, como Carmen Laforet, Ana María Matute y Elena Quiroga. Por la riqueza lingüística y la estilística es un clásico de la literatura española. El paisaje en Concha E. tiene categoría de personaje literario y acompaña siempre a la acción, pero su obra no es regionalista. Algunas de sus novelas merecen el calificativo de psicológicas por la magistral descripción de los caracteres, particularmente los femeninos. Inmersa en su tiempo, en las preocupaciones del mundo del trabajo, penetra en el alma individual y colectiva sin matizaciones sociales ni políticas, y al margen del costumbrismo de la época.
Publica versos, niña aún, en el diario montañés El Atlántico; en Chile, en El Porteño; en Buenos Aires, en El Correo Español. En el diario bonaerense comienza a darse a conocer como prosista. La primera colección de poesías se publica en Valladolid con el título de Mis flores (1904) y tres años después reúne cuentos y poesías bajo el título Trozos de vida. La niña de Luzmela (1909) la hace famosa; La esfinge maragata (1914), una de sus mejores obras, recibe el premio Fastenrath. En El metal. de los muertos (1920), otra de sus obras maestras, trata la lucha colectiva e individual en las minas. Para escribir esta novela recorre las cuencas mineras de Asturias, Santander, Vizcaya y Andalucía. En su narración hay amor cristiano hacia los humildes. Obtiene el premio nacional de literatura con Altar mayor (1926), novela en la que exalta a Covadonga. El impacto de la guerra española de 1936-39 lo acusa en Retaguardia (1938). Con Un valle en el mar obtiene el premio Miguel de Cervantes (1940). Entre sus novelas largas destacan además Despertar para morir (1910); Agua de nieve (1911); La rosa de los vientos (1915); El cáliz rojo (1923); La flor de ayer (1932); Victoria en América (1945); El más fuerte (1947), etc. En sus Obras completas se incluyen también novelas cortas, cuentos, poesía, estudios, biografías y obras dramáticas.
El drama en tres actos El fayón se estrena en Madrid el 9 dic. 1918.
En 1923 es propuesta para el premio Nobel de Literatura. Por sus méritos literarios recibe diversos galardones y honores. La Hispanic Society de Nueva York le otorga el título de miembro honorario (1925) y medalla de plata del arte. Alfonso XIII le concede la banda de damas nobles de María Luisa. En 1949 recibe la cruz de Alfonso X el Sabio; en 1950, la medalla de oro del trabajo; y en 1954, la medalla de oro del mérito provincial, de Santander. Una escultura suya, obra de Victorio Macho, fue colocada en los jardines del paseo de Pereda. en Santander, cuando aún vivía la escritora.

 

 

 

CARLOS R. EGUíA.

 

 

Cortesía de Editorial Rialp. Gran Enciclopedia Rialp, 1991
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