Los comercios más antiguos de Santander: tiendas con historia para redescubrir el centro

Entre la vida portuaria, el pulso comercial del casco céntrico y la memoria de generaciones, Santander conserva un puñado de negocios que llevan décadas —y en algunos casos siglos— atendiendo detrás del mostrador. Muchos de ellos aparecen recogidos en iniciativas de puesta en valor del comercio tradicional impulsadas por el Ayuntamiento de Santander.

Nota: las fechas que verás a continuación proceden de fuentes públicas y corporativas; pueden variar según el criterio histórico usado (fundación, apertura en una ubicación concreta, cambio de razón social, etc.).

Un “kilómetro histórico” en torno al Mercado del Este

Varios de los nombres más veteranos se concentran en el entorno del Mercado del Este, un edificio emblemático del siglo XIX (construido entre 1839 y 1842) que hoy funciona como galería comercial y gastronómica.

Comercios veteranos que siguen haciendo ciudad

Farmacia del Puente (1806)

Uno de los nombres más antiguos vinculados al día a día santanderino: salud, consejo y cercanía, con una historia que se remonta a comienzos del XIX.

Panaderías G. Torre (1826)

Un clásico del pan y la bollería local, con la tradición panadera como seña de identidad desde el siglo XIX.

Mantequerías Cántabras (1850)

Un templo gourmet muy ligado al Mercado del Este: productos selectos y ese aire de tienda “de toda la vida” donde cada estantería cuenta una historia.

Gómez Pastelerías (1860)

Pastelería histórica que ha evolucionado sin perder el espíritu artesano: escaparates que llaman la atención y un peso notable en la memoria dulce de la ciudad.

Café Dromedario (1871)

Marca nacida en Santander y muy asociada a la cultura del café: del tueste y el aroma a la rutina diaria de varias generaciones.

Floristería Lafuente (1880)

Floristería con largo recorrido, de esas que han acompañado celebraciones, “lo siento mucho” y “enhorabuena” durante más de un siglo.

Ultramarinos La Hermida (c. 1900)

Ultramarinos con fama de mítico y un relato muy ligado a la ciudad: producto, tradición y esa estética de comercio clásico que apetece visitar “aunque sea para mirar”.

Bar La Cátedra (1912)

Un bar de los de verdad, con pátina histórica y una presencia recurrente en crónicas y recuerdos de la ciudad.

La Novedad (1932)

Comercio tradicional (de los que marcan época en el centro) con décadas de continuidad y un nombre que, paradójicamente, ya es historia.

Helados Regma (1933)

Si hay un sabor asociado al paseo santanderino, es éste: heladería histórica con presencia icónica en zonas céntricas.

El Botón de Oro (1954)

Sí: El Botón de Oro entra de lleno en la lista. Mercería histórica en pleno centro, de las que se han mantenido como referencia para costura, arreglos, botones, cintas y ese universo “de detalles” que hoy cuesta encontrar.

Idea rápida de recorrido a pie

Si quieres convertirlo en plan, suele funcionar: Mercado del Este → Paseo de Pereda → calles del centro (Lealtad y entorno), encadenando paradas dulces, café, helado y tiendas clásicas.

Please follow and like us: