‘El Chaval de Cabuérniga’:«El cante montañés jamás se perderá mientras exista un cabuérnigo»

Nací de padres cantadores, mi abuelo cantaba la misa en Puentenansa y mis dos hermanas también eran cantadoras



La tonada es lo más duro. He cantado en mis mejores tiempos 12 o 14 tonadas sin descanso, y hay que subir y bajar el registro vocal, es como cuando un ciclista gana al sprint.


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