Desde SDR será beligerante con quienes están secuestrando, desmantelando y mancillando al centenario Real Racing Club de Santander

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Hace año y medio jugaba en Primera división y en 2008 disputó, por primera vez en su centenaria historia, la Copa de Europa. Pero ahora,hundido en Segunda B y con las nóminas de varios meses sin abonar a jugadores y empleados, el Racing de Santander ya no tiene sueños de grandeza. Más preocupado por su supervivencia que por lo deportivo, el club solo desea despertar de la pesadilla en la que vive sumido. Y es que en el Sardinero hace tiempo que no se habla de fútbol. Deudas, concurso de acreedores, ERE, liquidación, litigios juiciales… forman parte de la historia del club. El último capítulo lo ha escrito un grupo de aficionados, que ha invadido el palco para insultar e intentar agredir al presidente, Ángel Lavín -«Harry»- que se mantiene aferrado al cargo en contra del clamor popular.
La batalla en las gradas se libró el pasado miércoles en el partido de Copa del Rey entre el conjunto cántabro y el Almería. Sobre la tribuna «volaron» escupitajos, botellas, sillas y patadas, una de las cuales alcanzó al presidente en la cabeza, según testigos presenciales. Previamente, los futbolistas verdiblancos aprovecharon el inicio del televisado encuentro para protestar por los impagos, quedándose parados tras el pitido del árbitro, acto que fue aplaudido por los 1.500 asistentes.
El comienzo de la etapa más aciaga del Racing coincide con la llegada de Ahsan Alí Syed. El magnate indio entró en el club en enero de 2011 de la mano del entonces presidente, Francisco Pernía -que sigue dirigiendo desde la sombra- y contó con el beneplácito del Gobierno cántabro y de su entonces máximo representante, Miguel Ángel Revilla, que le recibió con los brazos abiertos y se deshizo en halagos.
Ante sucesivos incumplimientos de los compromisos de pago, de las acciones y deudas del club, por parte de Alí Syed, el Racing se acogió en julio de ese año a la Ley Concursal para evitar su descenso administrativo por impago. El pasado mayo, el empresario indio, en paradero desconocido y buscado por la Interpol, renunció al 99,98% de sus acciones, lo que propició una ampliación de capital.
En julio de 2012, tras salir del concurso de acreedores en el que estuvo inmerso el Racing, Pernía nombró presidente a Lavín, íntimo amigo suyo, que conformó una directiva más preocupada por sus sueldos que por el futuro del equipo. Así, en la última y controvertida junta de accionistas se adjudicó un salario. Desde entonces el descontento generalizado ha ido «in crescendo» y se ha avivado con las últimas decisiones judiciales, que incluyen el nombramiento de un administrador judicial pero sin apartar de sus funciones al consejo de administración, de modo que «Harry» sigue al frente del histórico club.
El mismo Racing que se sobrepuso a la bufonada del empresario Dimitry Piterman a comienzos de la pasada década, no ha logrado salir del atolladero en que se instaló hace tres años con Alí Syed. Tras perder el apoyo institucional y social, y ante la delicada situación deportiva y económica, el conjunto verdiblanco vive al día, y no sabe si el próximo 23 de febrero podrá soplar las velas de su 101 cumpleaños. Mal forma de comenzar 2014.

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