Enrique Menéndez Pelayo

 

Enrique Menéndez Pelayo, hermano de Marcelino, nació en Santander y estudió en el Instituto Provincial de Segunda Enseñanza para licenciarse en Medicina tras sus estudios en Valladolid y Madrid en 1883. Fue cirujano en el hospital de San Rafael entre 1885 y 1894, aunque sus aficiones literarias le atrajeron más que la Medicina. Comenzó escribiendo en la prensa (El Atlántico, El Aviso, Santander-Crema, El Diario Montañés) utilizando varios seudónimos de los que “Casa-Ajena” es el más conocido.
Su primer libro fue “Poesías” (1886), seguido de “Desde mi huerto” (1890), “Romancero de una aldeana” (1892), “Vía Crucis nuevo” (1907) y “Cancionero de la vida quieta” (1915).
Además de poesía escribió en prosa varios cuentos y novelas cortas, como “A la sombra de un roble” (1900), “Cuentos y trazos” (1905), “El idilio de Robleda” (1908), “Interiores” (1910) y “La golondrina” (1904).
Sus éxitos en la poesía y la narrativa le guiaron hacia el teatro, donde es autor de “Las noblezas de don Juan” que se estrenó en el Teatro de la Comedia de Madrid el 18 de marzo de 1900 y “Alma de mujer”, estrenada en el Teatro Principal de Santander el 27 de enero de 1904. Otras piezas cortas de teatro fueron “Rayo de luna” (1905) y las inéditas de “Los albaricoques”, “Un buen partido” y “La reina de la fiesta”.
Participante en tertulias afamadas, dejó escrito en el libro “De Cantabria” las semblanzas de Amós de Escalante, Tomás Campuzano, Adolfo de la Fuente, Ángel de los Ríos, Fernando Pérez del Camino y José María de Pereda.
En junio de 1904 fue nombrado correspondiente de la Real Academia de la Historia en Santander y formó parte de la Comisión Provincial de Monumentos Históricos.
Fue el primer bibliotecario del legado de su hermano Marcelino, y presidente honorario de la Sociedad Menéndez Pelayo.
En sus últimos años quedó ciego, a pesar de lo cual sigió manteniendo la devoción hacia su hermano, su obra y su biblioteca. Murió el 22 de agosto de 1921 en Santander, dejando el libro póstumo “Memorias de uno a quien no sucedió nada”, donde narra diversos aspectos de su vida y la relación con su hermano.
Además de a su hermano, consideró como sus maestros a Amós de Escalante en la poesía y a José María de Pereda en la narrativa.

 

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