La iglesia de Santiago en Carrión de los Condes

El estallido de un polvorín durante la guerra de la Independencia, a comienzos del siglo XIX, destruyó buena parte del templo. Quedó a salvo la fachada occidental. Por ello, resulta difícil ubicar cronológicamente una iglesia que fue reedificada en 1849, aprovechando materiales de la primitiva.
La fachada se compone de una sencilla portada de columnas acodilladas, con capiteles figurados y fustes labrados que exhiben la representación de ángeles y motivos geométricos. La arquivolta interior está decorada con veinticuatro figuras, que representan oficios que evocan la vitalidad de la población de Carrión durante el siglo XII. Sin embargo, lo que más destaca de esta fachada es el friso escultórico que la corona. Se trata de una de las obras más sobresalientes del final del románico en la península (fines del siglo XII). Se compone de un Cristo Triunfante (Pantocrátor) rodeado de las representaciones simbólicas de los cuatro evangelistas (Tetramorfos).
A ambos lados, y enmarcados por arquerías, se disponen las figuras de los apóstoles. La figura de Cristo constituye una de las representaciones de mayor interés del románico hispánico, debido a su lejanía de lo convencional, y a su proximidad con la escultura clásica. El análisis de los rasgos faciales, el tratamiento dado al cabello y a la barba, y el dominio de la disposición de los pliegues de la vestimenta subrayan el gran talento del escultor que realizó la obra.
Destaca, asimismo, el volumen con que se dotó el conjunto de las figuras, rasgo éste muy presente en muchas de las grandes obras realizadas en el periodo de disolución del románico. El mejor reflejo de esta obra se encuentra en otra iglesia de la provincia de Palencia: la de Moarves.

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