Con buenas palabras

Soy débil peregrino de infinito
en ruta temporal de luz y sombras,
con célicos paisajes hoy me alfombras
mi torpe caminar, ayer proscrito.
Por haberte olvidado estoy contrito,
ruego el perdón, te doy mi amor, me nombras…
¡Es tu bondad tan grande!, ¡Tú me asombras!.
Te he negado mil veces ¡Dios bendito!.
Viajaré con tu paz en armonía,
amaré lo creado por tu mano,
seguiré tu espinosa travesía.
Subiré hasta tu monte día a día,
dejaré mi zurrón, mi pan mundano,
me sostendré con pan de Eucaristía.

Emma-Margarita R. A.-Valdés

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