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Francisco de la Maza, escultor trasmerano del barroco

Maza, Francisco de la. Meruelo (Cantabria), p. m. s. XVI – Valladolid, 1585. Escultor.

Se sabe que era oriundo de Meruelo en la Trasmiera santanderina. Se ignora cuándo llegó a Valladolid ni con quién se formó, pero todo apunta a que pudo hacerlo en el taller de Juan de Juni, pues su estilo deriva de éste. Además, estuvo relacionado con otros maestros de este entorno, como Juan Bautista Beltrán y Juan de Anchieta. En 1569 fue testigo del testamento de Bautista Beltrán. El 7 de agosto de 1568 Anchieta le dio un poder para cobrar a un vecino de León. También debió de tener buenas relaciones con el arquitecto Juan de Nates. Estuvo casado con Juana Fernández de Munar, de la que tuvo dos hijos que le sobrevivieron: Simón y Mariana de la Maza. Consta además que tuvo otros dos, llamados Manuel y Domingo, que se bautizaron en San Andrés en 1573 y 1580 respectivamente.

Su primera noticia data de 1567, año en que contrató unos termes de piedra para el vergel de Rodrigo Manuel en Valladolid, con forma de hombres y mujeres “a contento de Juan de Juni”. Su fiador en esta obra era Bautista Beltrán. Ese mismo año hizo la bella Virgen con el Niño de Villavieja del Cerro (Valladolid).

En 1568 recibió un poder de Juan de Anchieta y Juni le designó para tasar el retablo de la capilla de los Alderete en San Antolín de Tordesillas, lo que hizo en 1569, si bien el Calvario lo tasó en 1571.

El año 1571 comenzaba a tener prestigio, puesto que contrató varias obras importantes, como el retablo de Villabáñez, terminado en 1572; un bello relieve de la Piedad en El Salvador de Simancas, para la capilla de Pedro de Melgar, y el retablo mayor de Tudela de Duero, que le puso en contacto con el palentino Manuel Álvarez, con quien iba a colaborar a partir de este momento en obras vallisoletanas. Así, intervino con él en la sillería del monasterio cisterciense de Palazuelos y en un retablo para la capilla del licenciado Miranda en San Francisco de Valladolid (1583). Consta que debía hacer cuatro sillas altas y bajas para Palazuelos, que el escultor palentino había contratado con Esteban Jordán. Al morir sin llevarlas a cabo, su viuda las contrató en 1585 con el ensamblador Sebastián Velázquez, constando la protección del arquitecto Juan de Nates. El 4 de marzo de 1578 realizó la escultura yacente del chantre Antonio Romero en la iglesia de Traspinedo, en alabastro, y fue fiador del rejero Gabriel Hernández, que iba a hacer la reja de cierre. En 1584 contrató un retablo desaparecido para la capilla de Mateo de Lomas en el Convento de San Pablo de Valladolid. En 1584 tenía contratado un retablo para la capilla de Suero de Quiñones en el Monasterio de Nogales (León), cuya pintura se concertó con Cosme de Azcutia al año siguiente.

Se le atribuyen numerosas obras en las provincias de Valladolid y León. En 1586 ya había fallecido, cuando su viuda Juana Fernández de Munar se comprometió a terminar el retablo de la iglesia de Santa María de Arbás de Gordaliza del Pino (León), dando por fiador a Juan de Nates. Este retablo no puede ser uno plateresco conservado en un lateral de la iglesia, pues su ensamblaje y el estilo de su escultura son muy anteriores al estilo de Maza.

Maza fue uno de los mejores seguidores de Juan de Juni, de quien tomó sus tipos humanos y composiciones, pero evitando las crispaciones de éste. Prefería realizar una escultura monumental y serena, en la que hubiera elegancia en la disposición de los plegados y un ritmo ampuloso en las composiciones.

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