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18 octubre 2021

Cuando me acose el hastío,
cuando el corazón me duela
me acogeré a Ti, Dios mío
sólo tu amor me consuela.

Cuando me hiera el zarpazo
de la ingratitud, Señor,
me refugiaré un tu abrazo,
que no hay refugio mejor.

Cuando me dejen a un lado
como a un viejo trasto más.
Tú, Señor, tan olvidado,
sé que no me olvidarás.

Cuando vacile mi paso
tras el ultimo arrebol,
sé que detrás de mi ocaso
me estará esperando el Sol.

Y sé que allí en la frontera
del último más allá
donde nadie nos espera,
aunque nadie me quisiera
Tu Amor me recibirá.AMÉN.

José Luis Carreño.
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