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23 octubre 2021

De pluma ajena: Antonio Burgos

Una ministra ¿es un ser humano?

La ministra de Igual Da (que la haya o no la haya) es una inagotable fuente de sorpresas. Y para los articulistas, un elemento de trabajo tan imprescindible como el ordenador. A efectos del articulismo, los ministros pueden ser divididos en dos grandes grupos: los que nos dan el trabajo hecho y los jornales ganados, y los que no los dan. La ministra de Igual Da pertenece con todos los honores al primer grupo. El de las ministras-espectáculo, el de las ministras-Bimbo, que abren la boca y sube el pan. Ocupa la ministra de Igual Da la plaza que dejó La Maleni, que a su vez desempeñó el benéfico papel de socorrer a los articulistas que anteriormente hizo Celia Villalobos, la del hueso del puchero.
Ahora, gracias a la ministra de Igual Da, todos hemos hecho un máster acelerado en Biología, un cursillo intensivo de Genética, una inmersión en Bioética. Total, si ella no tiene zorra idea y se atreve a meterse hasta el corvejón en los más complejos temas científicos para pronunciarse como si fuera una autoridad mundial, ¿por qué no hemos de hacerlo nosotros? O a lo mejor estoy equivocado, y quizá el nombre de Bibiana Aído esté ya sonando con toda intensidad, sin que lo sepamos, entre los jurados que han de otorgar el próximo premio Nobel de Lo Que Sea y el inminente Príncipe de Asturias de Lo Que Se Tercie.
Ya conocen su frase lapidaria, la que nos ha hecho caer del caballo de Hermoso de Mendoza. Es memorable: «Un feto de 13 semanas es un ser vivo, lo que no podemos hablar es de ser humano, porque eso no tiene ninguna base científica».
La frase me la he aprendido de memoria, la he grabado en el salvapantallas del ordenador, la tengo ya puesta como melodía en el teléfono móvil. La frase se las trae. Y he profundizado sobre ella. ¿Con qué títulos? Ah, pues con los mismos que tiene Bibiana Aído: con ninguno, pero con mucha cara. Verán lo que he meditado y profundizado, en torno a la llamada Ley de Salud Sexual y Reproductiva y de Interrupción Voluntaria del Embarazo, vulgo Barra Libre de Aborto:
Si un feto de 13 semanas no es un ser humano, ¿qué es un ser humano? ¿Qué es lo que otra gran autoridad de la comunidad científica internacional, Belén Esteban, llama «persona humana». ¿Qué es una persona humana, si un feto no lo es según la Doctrina Aído, celebrada por la comunidad científica con suelta de palomas, lanzamiento de cohetes y liberación de globos cautivos? Aquí, queridos alumnos que seguís mi lección magistral por el Método Bibiana, nos acercamos al quid del asunto y estamos tocando fondo de la cuestión disputada que tiene perdidito el sueño a la Humanidad. Siguiendo las divinas enseñanzas de Bibiana Aído, nos atrevemos a decir, aunque en términos de interrogación, porque ni La Sorbona, ni Cornell, ni Princeton, ni Oxford, ni Heidelberg se han pronunciado aún: «Una ministra de 32 años, que tiene una experiencia sin límites como becaria de una caja de ahorros y que tuvo un contrato de meses en una sucursal bancaria, ¿es un ser humano? ¿O por el contrario debemos hablar de que es sólo una cosa, una cosa mala de incompetente, de inútil y de innecesaria? Una ministra de 32 años, ¿es un ser vivo? ¿Tiene eso alguna base científica? ¿O no sólo es un ser vivo, sino un ser vivísimo, que sin tener zorra idea de nada, únicamente el carné en la boca, y sin que nadie sepa para qué demonios sirve su Ministerio, ahí tienen a la tía, pontificando sobre la vida y la muerte, y nunca mejor dicho lo de la muerte? Pero no os inquietéis, queridos alumnos, que en las propias palabras de esta lumbrera del pensamiento científico tenemos la solución. Una ministra de 32 años ni es un ser humano, ni es un ser vivo, ni nada. Como ella misma dijo, es una miembra. Yo matizaría que es un feto de ministra, pero no me atrevo a contradecirla».
ABC; 21 de mayo de 2009
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