Guinea Ecuatorial, la benjamina de la Hispanidad

El pequeño país hispánico del continente africano había sido colonizado por España y desde 1959 fromaba dos provincias. Y así, cuando obtuvo la independencia, Guinea era un país de los más desarrollados ,al contar con un 90% de la población escolarizada en la primaria, algo inaudito en otro país. No obstante, por pocos votos Bonifacio Ondo Edu, que hubiese mantenido unas relaciones cercanas a España, perdió las elecciones tras la independencia, por la concentración del voto de pequeños grupos en Francisco Macias, un antiguo empleado que se convirtió en el primer presidente del nuevo país y que empezó a dar señales de inestabilidad mental.

Macias inició una política antiespañola que arruinó a la enseñanza y la sanidad del país, acabó con la oposición encarcelando a sus dirigentes y torturando hasta la muerte a Ondo Edu, su principal rival. En la isla de Annobon, apareció el cólera y el presidente impidió la llegada de ayuda sanitaria de cruz roja. En 1978 se enfrentó a la Iglesia católica, mayoritaria del país, con un 95% de la población.

Tras una revolución encabezada por el sobrino de Macias, Teodoro Obiang Nguema, el primero se refugió en su pueblo, donde fue ejecutado. Pero Obiang ha mantenido la misma política de su tío, con una política profrancesa, una guardia pretoriana formada por marroquíes y el intento de introducir el francés como lengua oficial del país. La pertenencia a la etnia Fang le ha hecho perseguir a los bubis, habitantes de la isla de Fernando Poo, ahora conocida como Bioko.

Con un régimen de partido único, ha permitido una cierta liberalización, pero persiguiendo a los líderes políticos que han tenido que exiliarse a España, donde vive un tercio de la población guineana. Severo Moto es uno de los principales líderes, pero acusado de intentar un golpe de Estado contra el dictador ha perdido la ayuda internacional y el reconocimiento de las autoridades españolas, y así ha sido expulsado de la Internacional democristiana.

En cuanto a economía, Guinea ofrecía grandes posibilidades, pero hasta que no cambie el régimen político no podrá hacerse nada. La estructura colonial ha sido abandonada y la gente vive del trueque. La producción de cacao y de café se han hundido y la madera también ha bajado, cuando casi la totalidad del país esta cubierta de bosque tropical rico en maderas de lujo. Las plantaciones españolas que eran de gran rendimiento se han visto abandonadas y los 40 mil braceros nigerianos que trabajaban allí han debido marcharse ante el hundimiento del país.

La educación cuenta con una alfabetización del 62% gracias al programa de ayuda español y la presencia de numerosos religiosos de la FERE, que mantienen el nivel como pueden. Con respecto a la sanidad se ha retrocedido a los niveles de países vecinos con una alta mortalidad infantil. En todo el país únicamente existe una farmacia. Como sólo existe un barco mercante, donación de China, cuando Macias intentó ser satélite de los chinos.

En la actualidad, Obiang debe favorecer un cambio político que permita a Guinea convertirse en un par de generaciones en un país desarrollado que podría hacer mucho por su contienente, por su nivel de alfabetización y la élite universitaria residente en España. Además la catolicidad de su población, sólo un 3% son protestantes que recibieron el apoyo de Macias, convierte a Guinea Ecuatorial en un país donde los católicos pueden mostrar una sociedad regida por los valores cristianos en pleno corazón de Africa.

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